Probablemente, Alec Issigonis jamás imaginó, mientras dibujaba en un mantel de un bar londinense unas líneas que dejaban inferir el boceto de un auto, que esos garabatos serían el inicio de una de las historias más ricas de la industria automotriz mundial.
Corría la década de 1950, con un mundo que intentaba curar las heridas de la guerra y avanzar hacia un futuro más próspero. Por eso, la importancia de la juventud, segmento de la población a la que iba dirigido el modelo, fruto de aquellos dibujos, que vio la luz en 1957.
Desde allí, la historia conocida con sus avatares, un recorrido en cuya última etapa también aparecen los jóvenes como objetivo. Desde que BMW se hizo cargo de la legendaria marca inglesa (1994) se abrió una nueva etapa que nació en 2001 con las primeras unidades de la nueva era MINI, una gama que fue mutando y acomodándose a las tendencias y necesidades del mercado.
Al MINI Cooper con carrocería de tres puertas en su diferentes variantes, se sumaron el Cabrio (2004), que agrega glamour con el techo de lona; el Clubman (2007), con una puerta para el conductor, dos en el otro flanco y un portón trasero doble; y el Countryman (2010), el primero de la era moderna en ofrecer cuatro puertas y tracción integral.
Pero la lista no estaba completa, por lo menos, no para la satisfacción de los directivos de la compañía, que decidieron incorporar una versión con carácter sport: el MINI Coupé, el primer biplaza de la era moderna, modelo que manejamos en ocasión del lanzamiento mundial en Munich, Alemania.
Lea el resto de esta nota en la edición de octubre de 2011 de Revista Parabrisas