El sedán no está muerto: probamos el Kia K4 GT-Line

Sigue los pasos del Cerato, aunque adaptado a las nuevas tendencias de diseño y, lógicamente, con equipamiento evolucionado. Mantiene el motor de aquel, asociado con una caja automática con convertidor de par, redondeando una fórmula más que interesante. Galería de fotos

Hemos dicho muchas veces desde estas páginas que los sedanes han perdido protagonismo en nuestro país. Es una realidad que se repite en mercados tan importantes como el europeo, y si bien es una foto que también se aprecia a nivel global, en algunos países tales como Estados Unidos y China esa circunstancia reviste un impacto menor.

Básicos:

• Velocidad máxima: 197,6 km/h

• Potencia: 150 CV

• Consumo promedio: 12 km/l

• Precio: U$S 38.000

El sedán no está muerto: probamos el Kia K4 GT-Line

Por supuesto alguien podrá decir: “El Fiat Cronos es un sedán y está entre los 0 Km más vendidos”, lo cual es cierto, pero para justificar ese “fenómeno” es necesario considerar temas vinculados con precio, financiación, planes de ahorro y ventas corporativas, entre otros, ninguno de los cuales le quita méritos al compacto fabricado en Córdoba.

Pero más allá de este caso puntual, hay un público que sigue ponderando las virtudes de los sedanes, aunque claramente las opciones entre las cuales pueden elegir se vean reducidas conforme avanzan los Sport Utility: hoy en la Argentina, la oferta de sedanes se limita a un poco más de veinte modelos, sin discriminar por versiones y contemplando todos los segmentos.

Los más: 

• Calidad general

• Equipamiento

• Respuesta dinámica.

El sedán no está muerto. Probamos el Kia K4, digno heredero

Una de las últimas novedades en este espacio llega desde México con el Kia K4, una suerte de heredero natural del Cerato, que mantiene en alto la muy buena imagen instalada por aquel, aunque aporta la cuota de modernidad que un modelo de este tipo necesita para competir en tiempos en los que los suyos están “de capa caída”.

Las versiones disponibles son dos: EX y GT-Line, de las cuales la última es la que elegimos para esta nota.

Los menos: 

 Visibilidad por la luneta

• Espacio trasero para personas altas

• Rueda de repuesto temporal

El sedán no está muerto. Probamos el Kia K4, digno heredero

Modernidad global

Aunque parcialmente, el diseño toma la línea del Cerato –que también tenía una versión GT-Line–, pero el K4 muestra mayor modernidad, gracias a los faros (los delanteros “rasgados” y con una llamativa firma de led, y los traseros también a cargo de tiras led, como los antiniebla y la luz de marcha atrás) y la caída del sector trasero de la carrocería, que busca acercarse al estilo de las cupés. 

Allí aparece el gran portón del baúl (también se abre desde el interior, al igual que la tapa del tanque de combustible), que descubre un espacio generoso (508 litros), pero que también tiene que darle lugar a los brazos que sostienen el portón, los cuales al cerrar la compuerta ocupan un espacio que puede limitar la carga de objetos. También están en el baúl los gatillos que destraban los respaldos traseros para poder abatirlos en proporción 60/40.

El sedán no está muerto. Probamos el Kia K4, digno heredero

La decoración exterior se completa con sectores de color negro, como en el caso de los contornos de las ventanillas, además del perímetro inferior, la carcasa de los retrovisores (plegables) y los canalizadores delantero y trasero. 

Por otra parte, ofrece sistema de acceso “sin llave” y las puertas traseras tienen el picaporte disimulado, pero lo más importante es que el ángulo de apertura es muy amplio, detalle que facilita el acceso. Esto, sin embargo, no elimina una sensación que se experimenta cuando descendemos del vehículo: la carrocería está muy cerca del piso. Sin embargo, en el uso diario en la ciudad, el despeje se advierte correcto, aunque en la ficha técnica indica que es de “sólo” 15 cm. 

El sedán no está muerto. Probamos el Kia K4, digno heredero

Las llantas son de aleación de 18 pulgadas y diseño moderno, calzadas con neumáticos en medida 235/40 R18, pero lamentablemente la rueda de repuesto es de uso temporal.

Amplitud y calidad

Una vez en habitáculo, los trazos de modernidad se repiten. Ese espacio está decorado con estilo agradable y materiales de buena calidad, con sectores de plástico duro y otros acolchados con tapizados de símil cuero bitono, combinación que también aparece en el volante multifunción (con teclas que se pueden personalizar) y en el que se ha instalado el botón para elegir los modos de conducción del Drive Mode.

El sedán no está muerto. Probamos el Kia K4, digno heredero

Todos los asientos siguen ese patrón decorativo. Las butacas delanteras cuentan con comandos eléctricos, calefacción y ventilación, y la del conductor se ajusta en altura para lograr, en combinación con el doble reglaje de la columna de dirección, una excelente posición de manejo, desde la cual no sólo se tiene una muy buena visibilidad del entorno (limitada hacia atrás por el ángulo de la luneta), sino que también se lee con claridad la información que ofrecen el tablero y la pantalla de infoentretenimiento. Sólo habrá cierta dificultad para acceder con un golpe de vista al panel digital que, instalado entre el tablero y la pantalla táctil, se ocupa del climatizador (bizona y con salidas traseras).

Esos tres indicadores están unidos en mismo bastidor, de manera que se ven como si fueran una sola pieza, al estilo MBUX de Mercedes-Benz, la misma solución que aparece en otros modelos de Kia como el Carnival, por ejemplo.

El sedán no está muerto. Probamos el Kia K4, digno heredero

Es importante destacar que, aunque muchos de los sistemas se controlan desde la pantalla táctil, algunos (el climatizador y el equipo de audio, por caso) suman comandos físicos.

Los pasajeros de los asientos traeros se moverán con comodidad en tanto sean dos los que ocupen esos espacios y midan hasta 1,80 metros de estatura: una vez más, el diseño “tipo cupé” limita las condiciones de confort para los más altos.

El sedán no está muerto. Probamos el Kia K4, digno heredero

El asiento central es más pequeño, tiene el respaldo más duro (esconde un apoyabrazos con posavasos doble) y en el piso aparece el túnel, motivo por el cual los adultos que ocupen ese lugar no lo harán con el confort ideal.

Como es de esperar, quienes viajen en el K4 podrán disfrutar de una dotación de equipamiento muy amplia conformada por elementos que van desde los mencionados más arriba, pasando por las luces de ambiente, el techo solar (de panel simple y que se despliega por sobre el techo), equipo de audio de muy buena calidad, cargador inalámbrico para celulares, luces internas de accionamiento táctil y freno de estacionamiento eléctrico (el gatillo que lo comanda está a la izquierda de la columna de dirección, una ubicación poco habitual), además de una completa lista de equipos que supervisa la seguridad. Entre ellos destacamos seis airbags, anclajes Isofix, cámara 360 y sensores de estacionamiento, además de los cuatro discos y una generosas dotación de ADAS.

El sedán no está muerto. Probamos el Kia K4, digno heredero

Dinámica ejemplar

A lo largo de los años, la familia de sedanes de Kia fue evolucionando positivamente en cuanto a la respuesta del chasis. Si bien las primeras generaciones del Cerato que llegaron a estas latitudes ofrecían una respuesta más bien “soft”, en las sucesivas ese comportamiento se fue endureciendo.

Hoy, el K4 muestra la evolución de ese concepto con un chasis muy equilibrado que tranquilamente podría responder con total eficacia si debajo del capó tuviera un motor más potente.

El sedán no está muerto. Probamos el Kia K4, digno heredero

Las suspensiones independiente en ambos ejes (recordemos que la variante EX tiene eje de torsión) copia las imperfecciones del camino sin transmitir demasiado las asperezas del terreno a pesar del rodado de perfil bajo y el corto recorrido de las suspensiones.

La dirección también responde de manera eficaz: es rápida y precisa, con un volante que hace fáciles las maniobras a baja velocidad y entrega seguridad al elevar el ritmo en la ruta.

El sedán no está muerto. Probamos el Kia K4, digno heredero

Debajo del capó, un clásico de Kia: el propulsor de cuatro cilindros en línea, dos litros de desplazamiento con distribución variable comandada por cadena que entrega 150 CV de potencia y 192 Nm de torque. 

Alguien podría sugerir que se trata de un motor de generación anterior (el sistema de inyección es multipunto y no tiene turbo), pero no hay duda de que es un propulsor que ha dado muestras de fiabilidad.        

El sedán no está muerto. Probamos el Kia K4, digno heredero

Ese poder llega hasta las ruedas delanteras a través de una caja automática de convertidor de par (usa una selectora “histórica”, tipo avión, y levas en el volante) con seis relaciones escalonadas, de manera tal que logra darle agilidad en la ciudad y un ritmo veloz a un régimen moderado de revoluciones cuando se impone circular rápido.

Pasado en números, en nuestras pruebas logramos una velocidad máxima de 197,6 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h (en modo Sport) de 9,8 segundos, mientras que para pasar de 80 a 120 km/h necesitó 7 segundos.

También son muy buenas las marcas de consumo, con 12 km/l de rendimiento promedio. Completan los números de la pista la frenada, prueba en la que el K4 también se muestra eficaz: recorrió 42,5 metros para detenerse por completo desde 100 km/h.

El sedán no está muerto. Probamos el Kia K4, digno heredero

En dólares

Kia publica los precios de venta de sus modelos en dólares estadounidenses. En el caso del K4 GT-Line, es de U$S 38.000 (unos 53.200.000 pesos, al cambio del cierre de esta edición), es decir que se ubica en un plano que podríamos definir como competitivo respecto de sus rivales, los cuales podrían ser estos tres: el Nissan Sentra Exclusive, con motor de 147 CV y caja CV, dimensiones similares, baúl de 466 litros y algún detalle particular como el volante calefactable, que cotizaba a 48.990.000 pesos (la versión SR, que suma ítems deportivos, tenía un precio de 49.990.000 pesos); el Toyota Corolla SEG, con 170 CV, baúl de 470 litros y 7 airbags, por 54.392.000 pesos, y el Volkswagen Vento GLI 350 TSI, un escalón más arriba en términos de potencia y look deportivo, ya que dispone de motor 2.0 turbo de 230 CV, baúl de 510 litros y un equipamiento similar al del K4, por unos exorbitantes 77.048.300 pesos. 

La garantía que ofrece Kia por sus modelos es de 5 años o 100.000 kilómetros, una cobertura amplia que, no obstante, queda reducida frente a los 10 años con la que cuentan los modelos de Toyota.

 

Kia K4 GT-Line / Ficha técnica

● Motor Naftero, delantero, transversal. Cuatro cilindros en línea, 16 válvulas, dos árboles de levas a la cabeza comandados por cadena. Apertura variable de válvulas en admisión y escape. Alimentado por inyección electrónica multipunto. Cilindrada: 1.999 cm3. Diámetro x carrera: 81 x 97 mm. Relación de compresión: 10,3:1. Potencia: 150 CV a 6.200 rpm. Torque: 192 Nm a 4.000 rpm.

● Transmisión Tracción delantera. Caja automática de seis velocidades y marcha atrás.

● Suspensión

Delantera: Independiente, tipo MacPherson, con triángulo inferior, amortiguadores hidráulicos, resortes helicoidales y barra estabilizadora. Trasera: Independiente MultiLink con resortes helicoidales, amortiguadores hidráulicos y barra estabilizadora.

● Frenos ABS

Delanteros    Discos ventilados

Traseros    Discos sólidos

● Dirección

Pinón y cremallera, con asistencia eléctrica.

● Llantas y neumáticos

Llantas de aleación

Neumáticos    235/40 R18

● Dimensiones

Carrocería sedán, cuatro puertas, cinco pasajeros.

Largo/Ancho/Alto: 4.710 mm/1.850 mm/1.435 mm.

Peso en orden de marcha    1.394 kg

Capacidad del baúl    508 dm3

Tanque de combustible    47 l

● Precio / Garantía

U$S 38.000 / 5 años o 100.000 kilómetros.

● Fabricante / Importador

Kia México / Kia Argentina.

● Prestaciones

Velocidad máxima    197,6 km/h

Aceleración 0 a 100 km/h    9,8 s

Consumo promedio    12 km/l

 

 

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